En una pollería a las ocho de la noche, el cuello de botella casi nunca es la cocina: es el mostrador. Una sola caja atiende, cobra, imprime y contesta el teléfono, y la fila que se arma en la puerta no es de gente esperando comida, es de gente esperando pedir.
El módulo Autoservicio ataca justamente ese tramo. Es una pantalla táctil —un tótem en el local— donde el cliente ve la carta, arma su pedido, elige su comprobante y se lleva su número de atención. La caja deja de tomar pedidos y pasa a hacer lo que solo ella puede hacer.
Dos permisos separados: Pantalla y Configuración
El módulo tiene dos submódulos y no es un detalle de organización, es de seguridad:

- Pantalla: es el tótem en sí, lo que ve el comensal.
- Configuración: es donde se decide si el equipo cobra, qué documento emite y cómo se ve la carta.
Al equipo del salón se le crea un usuario con solo el permiso de Pantalla: puede dejar el tótem funcionando, pero no puede entrar a cambiar la forma en que el local cobra.
La carta se ve igual que en la pantalla de venta
La carta del tótem, la lista del pedido y la ficha del producto usan el mismo diseño que la pantalla de venta del POS. No es un catálogo aparte que haya que mantener: son tus mismos productos, categorías, precios y fotos.

- Buscador de productos en la cabecera: busca en todo el local por nombre, código, presentación o categoría, no solo dentro de la categoría abierta.
- Buscador de categorías, que aparece solo cuando el local tiene más de seis. Con menos, entran todas en pantalla.
- Las categorías se ubican donde convenga: a la izquierda, arriba o a la derecha. Arriba es lo que rinde en un tótem vertical, porque deja todo el ancho para las fotos.
- Una categoría sin productos disponibles en ese establecimiento no se muestra, para que el cliente no entre y encuentre el vacío.
Notas y toppings: el cliente pide como pediría en la caja
«Sin cremas», «poco ají», una porción extra de grajeas. Eso es lo que se pierde cuando el pedido se toma en una pantalla mal pensada, y es exactamente lo que hace que el cliente vuelva al mostrador a corregir.

- Con Permitir notas activo, la ficha muestra las notas que ese producto ya tiene cargadas. El cliente las marca; no puede escribir ni crear notas nuevas desde el tótem.
- Con Permitir toppings, se ven agrupados por categoría con su precio, y cada uno suma al total de la línea.
- El servidor vuelve a validar contra la base qué toppings corresponden a ese producto y a qué precio. Lo que se cobra no depende de lo que muestre la pantalla.
Dos formas de cobrar, y las dos son válidas
En la configuración se elige cómo termina el pedido:
- «El cliente paga en la caja»: el tótem solo toma el pedido y entrega un número. Sirve para descargar la fila sin tocar el manejo del efectivo.
- «Cobrar en el equipo»: el cliente paga con el terminal conectado al tótem y recién ahí se emite el comprobante.
Los medios de pago son una lista: se marcan los que el local acepta. Con uno solo, el tótem no pregunta nada; con varios, el cliente elige y la venta queda grabada con ese medio y no con uno fijo.

Cada medio aparece con su logo —Yape, Plin, tarjeta, efectivo, transferencia— tomado de la imagen que el local cargó en Ajustes → Tipos de pago. Antes de pagar, el cliente ve a quién le está pagando y cuánto, que es lo mínimo que hace falta para que se anime a escanear.
El comprobante también se configura
- El documento puede ser nota de venta, boleta electrónica o factura electrónica.
- Con «Que el cliente elija su comprobante», el tótem le pregunta antes de pagar. Solo se ofrecen las opciones que tengan serie activa en el local.
- La factura exige RUC de 11 dígitos y ese RUC tiene que estar registrado como cliente: el tótem no consulta el padrón de SUNAT. La validación ocurre antes de cobrar, así el cliente se entera mientras todavía puede corregir, no después de haber pasado la tarjeta.
- La boleta acepta DNI o RUC, y los dos son opcionales.
- La impresora del ticket se elige de la lista de impresoras del local, no se escribe a mano: un nombre mal tipeado no falla al guardar, falla al imprimir con el cliente esperando.
Está hecho para un tótem, no para una PC con teclado
La diferencia entre un kiosco que funciona y uno que el local termina apagando está casi siempre en estos detalles:
- La pantalla se desplaza arrastrando. En equipos con panel resistivo o emulación de mouse, el desplazamiento por rueda no existe y la carta se quedaba trabada en la primera fila.
- Arrastrar no agrega productos sin querer: cuando hubo arrastre, el toque que lo termina no cuenta como clic sobre la tarjeta que quedó debajo del dedo.
- Mantener el dedo apoyado no abre el menú del navegador, ese que sin teclado no hay forma de cerrar y deja el tótem tomado hasta que pase alguien del local.
- Teclado en pantalla propio para los buscadores, el nombre y el RUC o DNI, para no depender de que Windows saque el suyo.
- Barras de desplazamiento visibles y botones grandes: una pantalla que se mira de pie y a un brazo de distancia no se maneja con controles de tres píxeles.
La pantalla de espera trabaja mientras nadie la usa
Cuando el tótem está libre puede mostrar el título de invitación o, si prefieres, las promociones vigentes del local —las mismas que ya salen en la pantalla del cliente y en el tablero de pedidos, sin cargar nada aparte— con los segundos que dure cada una. Y se define a los cuántos segundos de inactividad el tótem se reinicia solo, para que nadie encuentre el pedido a medias del que se fue.
El pedido entra al sistema como cualquier otro
Nada de esto vive en una isla. El pedido del tótem entra como un pedido de mostrador normal: sale la comanda en cocina, aparece en la pantalla de pedidos y suma en los reportes igual que uno tomado en caja. Y los precios se recalculan en el servidor antes de cobrar y de emitir: lo que muestra la pantalla del tótem no decide cuánto se cobra.
Preguntas frecuentes
¿Qué equipo necesito para poner un tótem?
Cualquier pantalla táctil con navegador: un tótem comercial, un all-in-one táctil o una tablet grande sobre pedestal. No se instala nada; se entra a la pantalla del módulo con un usuario que solo tenga el permiso «Pantalla».
¿El cliente puede pagar en el tótem o tiene que ir a la caja?
Las dos cosas, y lo eliges tú en la configuración. En modo «paga en caja» el tótem solo toma el pedido y entrega un número. En modo «cobrar en el equipo» el cliente paga ahí mismo con el medio que elija y el comprobante se emite en ese momento.
¿Puede emitir factura?
Sí. El documento puede ser nota de venta, boleta o factura electrónica. La factura exige RUC de 11 dígitos y ese RUC tiene que estar registrado como cliente en el local; si no lo está, el pedido se manda a la caja antes de cobrar, no después.
¿Hay que cargar una carta aparte para el tótem?
No. Usa los mismos productos, categorías, precios, fotos, notas y toppings que ya tienes en el sistema, y respeta la disponibilidad por establecimiento: si una categoría no está habilitada en ese local, no aparece en el tótem.
¿Qué pasa si el cliente se va a la mitad del pedido?
El tótem se reinicia solo después de los segundos de inactividad que configures y vuelve a la pantalla de espera, así el siguiente cliente empieza limpio en vez de encontrar el carrito de otro.
¿El pedido del tótem se ve en cocina y en los reportes?
Sí. Entra como un pedido de mostrador normal: imprime su comanda por área, aparece en la pantalla de pedidos y suma en los reportes de venta como cualquier otro.
¿Viene activo por defecto?
No. El módulo nace apagado y se activa por local. Los permisos de «Pantalla» y «Configuración» se conceden por separado, para poder dejar el tótem operando sin darle a nadie acceso a cómo cobra.